Salud bucodental y mental, el binomio del bienestar
Salud bucodental y mental, el binomio del bienestar
Reproducimos partes destacadas de un artículo elaborado por Raquel Rodríguez para el número 79 de mayo/junio de la REVISTA DENTISTAS, de la Organización Colegial de Dentistas de España.
La evidencia científica de la relación bidireccional entre la salud oral y mental, ha llevado al Consejo General a impulsar una campaña para concienciar sobre este ámbito.
“España es el país del mundo donde más psicotrópicos se toman y también somos el país del mundo occidental donde menos se visita al dentista y donde los menores de edad presentan más patologías bucodentales. Ser campeones en estas cuestiones nos obliga a actuar”, asegura el doctor Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas de España.
UNA RELACIÓN BIDIRECCIONAL
Las estadísticas demuestran que quienes tienen problemas de salud mental presentan peor salud bucodental y son más propensos a perder los dientes: los adultos con problemas de salud mental presentan un 25 % más de caries que la población general, además de una mayor incidencia de otras patologías orales. Además, cerca del 50 % padece enfermedad periodontal. Asimismo, estos pacientes suelen presentar peor higiene bucodental y menor uso de técnicas de limpieza interdental.
Siempre se ha venido justificando la mala salud bucodental de las personas con trastorno mental por unos hábitos de higiene oral peores que los de la población general, sumado a una menor asistencia a la consulta dental rutinaria. Sin embargo, la evidencia científica ha revelado que existen otras explicaciones: “El cambio de paradigma llegó de la mano de un estudio realizado en Taiwán en el que se comprobó que los pacientes a los que se les había diagnosticado periodontitis tenían el doble de probabilidad de desarrollar depresión durante el tiempo analizado. Esto dio la pista a pensar que la salud oral, desde un punto de vista también biológico, podría afectar a la salud mental”, recuerda la experta de SEPA.
Para entender esta relación resulta imprescindible poner sobre la mesa el papel de la inflamación continuada ante patologías como la periodontitis, pues se trata de la defensa natural del organismo contra las infecciones. “Se ha estudiado cómo la inflamación local en las encías afecta a diferentes enfermedades sistémicas. Lo hace por medio de dos vías: el paso de las bacterias que tenemos en las encías al torrente sanguíneo y, desde ahí, atacando a los órganos sistémicos. Y, en segundo lugar, porque los propios mediadores inflamatorios aumentan la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, lo que hace más fácil que esas moléculas lleguen al sistema nervioso central aumentando la neuroinflamación”, confirma la experta. Así, esta inflamación continuada afecta a la salud sistémica del organismo y contribuye también a la aparición de trastornos mentales, como la depresión y el deterioro cognitivo. Además, se ha observado un aumento de cortisol en la saliva de las personas con depresión, lo que contribuye a debilitar el sistema inmunitario, alterando la microbiota oral, tal y como demuestran algunos estudios”, detalla Martínez.
ESTÉTICA BUCODENTAL Y SALUD MENTAL
En la otra dirección también existen ejemplos que confirman la bidireccionalidad de esta relación entre salud mental y oral. En este sentido, los metaanálisis recientes sugieren una asociación significativa entre la periodontitis y la enfermedad de Alzheimer, mientras que el papel de las bacterias también influye en la relación entre periodontitis y depresión. Otros problemas graves, como el trastorno bipolar o los trastornos de conducta alimentaria también dejan su huella en la boca. Sin ir tan lejos, una salud mental deteriorada puede verse reflejada en aspectos tan habituales como la baja autoestima o la falta de confianza en uno mismo, circunstancias que también merman la calidad de vida de quien lo sufre. “La estética bucodental no es algo superficial. Una sonrisa con la que alguien se siente feliz, cómodo y seguro de sí mismo influye directamente en su autoestima, en la seguridad en sí mismo y en cómo se relaciona con los demás; por tanto, impacta de lleno en su bienestar global”, afirma la doctora Cristina Calderón, presidenta de la Sociedad Española de Armonización Orofacial (SEDAO).
Sin embargo, tal y como destaca la presidenta de SEDAO, no todo vale: “Los objetivos clínicos no pueden estar mediados nunca por las exigencias estéticas del paciente. Ante todo, debemos realizar tratamientos objetivos y ser conservadores con el diente para que el paciente pueda llevar a cabo una vida más cómoda, que se sienta más feliz, pero sin generar problemas añadidos. La realidad actual es que la gente ve en las redes sociales bocas ideales y eso puede conllevar tratamientos muy agresivos que luego pueden desencadenar problemas secundarios más graves”.
Una idea en la que también insiste el psiquiatra Diego Figuera, quien recuerda que “una de cada tres personas tendrá un problema de salud mental diagnosticado a lo largo de su vida y eso suele conllevar la ingesta de fármacos que pueden deteriorar la salud bucodental”. El problema es que, como lamenta el doctor Figuera, “muchos medicamentos para reducir la ansiedad o controlar el insomnio se recetan desde atención primaria sin conocer el impacto que tienen en la salud bucodental. Se entiende que provocar boca seca es un efecto secundario, un pequeño daño colateral, sin tener en cuenta que si esos fármacos dañan la salud bucodental también se va a deteriorar la salud mental”.
Además, sabemos que influyen en la autoinmunidad, bajan las defensas, por lo que estos pacientes tienen una mayor probabilidad de infecciones y otras enfermedades”, apostilla el doctor Figuera.
EL PAPEL DEL DENTISTA
“Los dentistas contamos con la cercanía al paciente a nuestro favor, ya que muchas personas pasan por la consulta dental varias veces al año. Esa circunstancia es una ventana de oportunidad para educar en salud, pero también para detectar de forma precoz algunos signos que puedan anticipar problemas mentales más graves desde una relación de confianza. Es fundamental conseguir que el paciente sienta que está en un entorno seguro”, reconoce la doctora Martínez.
De hecho, la sospecha de trastornos mentales debe plantearse en la consulta dental cuando se observen presentaciones atípicas de enfermedades bucodentales. Y hay situaciones que son claras: por ejemplo, las erosiones dentales están presentes en el 38 % de los pacientes con un trastorno alimentario, ya que las superficies dentales palatinas suelen verse afectadas a causa de vómitos autoinducidos. Por su parte, el bruxismo muchas veces va asociado a la ansiedad o la depresión, mientras que la abrasión de la superficie vestibular debida al cepillado frenético de los dientes suele estar relacionado con el trastorno obsesivo-compulsivo.
Ante esta situación, la prudencia y la colaboración entre disciplinas resultan esenciales. Nunca hay que juzgar ni regañar al paciente, reforzando positivamente la cooperación.
ABORDAJE INTEGRAL DE LA SALUD
La salud de la persona es un todo que hay que atender de forma integral, entendiendo las relaciones intrínsecas que existen entre unas patologías y otras. “No tiene sentido que cada profesional se centre en su parcela, porque el bienestar de la persona es global y ahí participamos todos.
